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	<Article>
		<Journal>
			<PublisherName>Consejo Argentino de Residentes de Cardiología</PublisherName>
			<JournalTitle>Revista del CONAREC</JournalTitle>
			<PISSN>0329-0433</PISSN>
			<EISSN>1853-2357</EISSN>
			<Volume>41</Volume>
			<Issue>180</Issue>
			<PubDate PubStatus="epublish">
				<Year>2025</Year>
				<Month>08</Month>
				<Day>29</Day>
			</PubDate>
		</Journal>

<ArticleTitle>Soporte mecánico en el shock cardiogénico posinfarto: ¿Existe el dispositivo ideal?</ArticleTitle>
<FirstPage>0156</FirstPage>
<LastPage>0171</LastPage>
<Language>ES</Language>
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	<Author>
	<FirstName>Ornella</FirstName>
	<MiddleName>Natalia</MiddleName>
	<LastName>Robino</LastName>
	<Affiliation>Residente de Cardiología. Sanatorio de la Trinidad Mitre</Affiliation>
	<AuthorEmails></AuthorEmails>
	</Author>
	
	</AuthorList>
<DOI> </DOI>
<Abstract>




El shock cardiogénico es la principal causa de mortalidad intrahospitalaria en pacientes con infarto agudo de miocardio, con tasas del 40–60 % pese a los avances en reperfusión y farmacoterapia. En Argentina, su incidencia alcanza el 10 % y la mortalidad supera el 50 %. A pesar de la revascularización temprana, la elevada letalidad ha impulsado el desarrollo de dispositivos de soporte circulatorio mecánico. No obstante, la heterogeneidad clínica del SC dificulta definir un dispositivo “ideal”.Se presenta en 5-10 % de los casos, con mayor frecuencia en infarto agudo de miocardio anterior extenso, pacientes añosos y mujeres. Respecto al tratamiento, la revascularización coronaria inmediata continúa siendo la estrategia central. Sin embargo, existe debate sobre la implementación de soporte circulatorio mecánico precoz como estrategia door to unloading o door to support. En cuanto a los dispositivos, el balón de contrapulsación intraaórtico fue históricamente el más empleado, pero el ensayo IABP-SHOCK II demostró ausencia de beneficio en mortalidad, limitando su uso a situaciones seleccionadas o como complemento del ECMO. El TandemHeart, que desvía sangre de la aurícula izquierda a la aorta, mejora parámetros hemodinámicos, pero sin impacto en la supervivencia y con mayor tasa de complicaciones vasculares y hemorrágicas. El Impella, dispositivo microaxial de descarga del ventrículo izquierdo, ha mostrado beneficios en registros y, más recientemente, el ensayo DanGer Shock evidenció una reducción de la mortalidad a seis meses en pacientes en estadios intermedios (SCAI C/D), aunque a expensas de un aumento de complicaciones mayores. Por su parte, la oxigenación por membrana extracorpórea venoarterial (ECMO-VA) aporta soporte cardiopulmonar completo y es útil como estrategia de rescate, pero ensayos recientes no demostraron reducción en la mortalidad y sí un incremento de complicaciones hemorrágicas y vasculares. En cuanto al contexto nacional, una encuesta a cardiólogos y residentes mostró conocimiento elevado sobre ECMO teams, pero limitada disponibilidad de dispositivos, predominando el balón de contrapulsación intraaórtico.No existe un dispositivo único ideal; la elección debe individualizarse según fenotipo clínico, estadio evolutivo y recursos locales.

</Abstract>
<Keywords>shock cardiogénico, dispositivos de asistencia ventricular, infarto agudo de miocardio</Keywords>
<URLs>
	<abstract>http://www.revistaconarec.com.ar/contenido/art.php?recordID=MzEzMg==</abstract>
	<Fulltext>
		<pdf>http://recursos.meducatium.com.ar/contenido/articulos/39401560171_3132/pdf/39401560171.pdf</pdf>
	</Fulltext>
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